“El suelo está frío, como siempre. La humedad se desprende por las
grietas de la pared. La luz, proyectada por el frontal fijado a su
casco, se cuela entre los recovecos de la gruta. Ana gira y agacha la
cabeza para no golpearse con una protuberancia rocosa que sobresale y…
¡Un destello luminoso llama su atención! Siente cómo su corazón le da un
vuelco. Algo brillante se revela al fondo de la oquedad que se abre a
su lado”.
"Ecos de Bardulia - El brazalete dorado"
Juan R. Moya
"Ecos de Bardulia - El brazalete dorado"
Juan R. Moya
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